{"id":457,"date":"2021-11-11T23:22:00","date_gmt":"2021-11-11T23:22:00","guid":{"rendered":"https:\/\/luisalen.com\/?p=457"},"modified":"2023-02-07T21:26:58","modified_gmt":"2023-02-07T21:26:58","slug":"la-apologia-del-terror","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/luisalen.com\/?p=457","title":{"rendered":"La apolog\u00eda del terror"},"content":{"rendered":"\n<p>La apolog\u00eda, seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola, es el \u201c<em>Discurso de palabra o por escrito, en defensa o alabanza de alguien o algo<\/em>\u201d. Otra definici\u00f3n posible es la de \u201c<em>Alabanza, defensa o justificaci\u00f3n, generalmente encendida o vehemente, de alguien o algo<\/em>\u201d. Queda claro, en cualquiera de las definiciones que se prefiera, que el apologista hace la alabanza o el elogio de alguien o algo. Si se tratara de delincuentes condenados como tales, o de conductas que la ley tipifica como delitos, el art\u00edculo 213 del C\u00f3digo Penal establece una pena que va de un mes a un a\u00f1o de prisi\u00f3n, para el que la hiciera p\u00fablicamente. A esta altura es bueno recordar que en nuestro pa\u00eds se lleva a cabo, todav\u00eda, el juzgamiento de los cr\u00edmenes de lesa humanidad cometidos en el per\u00edodo anterior al 10 de diciembre de 1983. En el marco de ese proceso, se han dictado numerosas sentencias firmes, lo que nos permite decir, sin temor a equivocarnos, que Jorge Rafael Videla muri\u00f3 como delincuente. Ya en el hist\u00f3rico Juicio a las Juntas, fue condenado a la pena de reclusi\u00f3n perpetua, inhabilitaci\u00f3n absoluta perpetua y accesorias legales, sentencia a la cual se le sumaron muchas otras. Como Videla, muchos otros criminales recibieron sentencias. Desde 2006, cuando se realiz\u00f3 el primer juicio oral y p\u00fablico despu\u00e9s de que la Corte Suprema de Justicia confirmara la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y de obediencia debida, fueron dictadas doscientas cincuenta y seis sentencias en las que resultaron condenadas mil cuarenta y cuatro personas y absueltas ciento sesenta y dos. Hay doscientas ochenta y una causas en instrucci\u00f3n, otras sesenta y siete ya cuentan con elevaci\u00f3n a juicio, y diecinueve ya transitan la en etapa del juicio oral y p\u00fablico. Hay seiscientos dos procesados, quinientos ochenta y uno est\u00e1n imputados, y treinta y nueve ya fueron indagados y esperan resoluci\u00f3n judicial. El proceso de Memoria, Verdad y Justicia que se lleva a cabo en nuestro pa\u00eds reviste caracter\u00edsticas \u00fanicas, que lo diferencian de la situaci\u00f3n de otros pa\u00edses de la regi\u00f3n que tambi\u00e9n sufrieron los embates del terrorismo de Estado. Internacionalmente, esto ha sido reconocido por instituciones como el Memorial de la Shoa, de Par\u00eds, Francia, uno instituto de investigaci\u00f3n de atrocidades masivas de los m\u00e1s importantes del mundo, o por la relator\u00eda sobre Genocidio de la Organizaci\u00f3n de las Naciones Unidas, entre muchas otras. Por eso resulta inconcebible que a esta altura de la historia todav\u00eda haya quienes practican la apolog\u00eda de los criminales de lesa humanidad, como lo hace Christian Zimmermann en <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong> del 08\/11\/2021, cuando en la necrol\u00f3gica de Alicia Hartridge la menciona como la \u201c<em>abnegada compa\u00f1era del m\u00e1rtir de la patria, Gral. Jorge R. Videla<\/em>\u201d. Zimmermann, valga aclararlo, carga sobre sus espaldas con acusaciones de haber participado en cr\u00edmenes de lesa humanidad, cuando secundaba al jefe civil de la dictadura, Jos\u00e9 Alfredo Mart\u00ednez de Hoz. Calificar como \u201c<em>m\u00e1rtir de la patria<\/em>\u201d a quien muri\u00f3 en la c\u00e1rcel, donde cumpl\u00eda las condenas que se le impusieron por ser un criminal de lesa humanidad, es un acto de apolog\u00eda que, hay que subrayarlo, no puede haber pasado inadvertido para el pasqu\u00edn de los Mitre-Saguier. Que nunca ha dejado de reclamar por la libertad de los genocidas. Solo desde la opini\u00f3n compartida se puede permitir una publicaci\u00f3n como esa. Porque no se trata del lamento por el fallecimiento de alguien, que Zimmermann como cualquier otro est\u00e1 en su derecho de hacer, sino del elogio desmesurado a quien fue objeto de sentencias firmes en procesos en los que se respetaron todas las garant\u00edas debidas. Elogio que trasunta una postura ideol\u00f3gica similar a la del criminal en cuesti\u00f3n. Si existieran dudas acerca de lo que piensan los escribas de la <em>Tribuna de Doctrina, <\/em>vayan una muestras gratis. A\u00fan antes de terminada la dictadura, el mitrismo clamaba que era imposible \u201c<em>la revisi\u00f3n de la guerra contra la subversi\u00f3n\u201d <\/em>que en sus palabras era una gesta equivalente a las luchas por la independencia (28\/03\/1982). De ah\u00ed en m\u00e1s, las opiniones de columnistas y editorialistas, en relaci\u00f3n a los cr\u00edmenes de la dictadura genocida, siempre transcurrieron por el mismo carril. El juzgamiento de las Juntas fue observado desde el prisma que el radicalismo hab\u00eda intentado imponer: lo ocurrido en los a\u00f1os oscuros era producto del enfrentamiento de dos demonios, mientras que la sociedad permanec\u00eda ajena a esa locura. Una visi\u00f3n consagrada por la pluma de Ernesto S\u00e1bato, cuando en el pr\u00f3logo del Informe Nunca M\u00e1s escribi\u00f3 que&nbsp; &#8220;<em>Durante la d\u00e9cada del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que proven\u00eda tanto de la extrema derecha como de la extrema izquierda, fen\u00f3meno que ha ocurrido en muchos otros pa\u00edses<\/em>\u201d. Mientras la cuesti\u00f3n se mantuvo en esos t\u00e9rminos, las p\u00e1ginas de <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong> solo se preocuparon por diferenciar a los militares, a los que solo les agreg\u00f3 el calificativo de <em>argentinos<\/em>, de sus v\u00edctimas, siempre enunciadas como terroristas o subversivos (o ambas cosas). Las leyes de punto final y obediencia debida fueron recibidas con cierto benepl\u00e1cito, mucho mayor cuando Carlos Menem dict\u00f3 los decretos de indulto, que produjeron una alegr\u00eda solo empa\u00f1ada porque al mismo tiempo se extend\u00eda el perd\u00f3n presidencial a los <em>terroristas subversivos<\/em>. Pero todo cambi\u00f3 con la llegada de N\u00e9stor Kirchner al poder. Desde el primer momento, los escribas del mitrismo buscaron imponer sus condiciones al nuevo gobierno. Si no las cumpl\u00eda, le auguraban una corta vida. Entre esas condiciones estaba que no se impulsaran los juicios por cr\u00edmenes de lesa humanidad. Cuando fue claro que Kirchner no pensaba ceder a esas presiones, sino que por el contrario impulsaba que el Congreso anulara las leyes del perd\u00f3n, LA NACI\u00d3N exhort\u00f3 a los legisladores para que decidieran \u201c<em>cerrar un oscuro cap\u00edtulo de violencia o de enfrentamientos y empezar a reconstruir, as\u00ed, la paz social y la concordia perdidas<\/em>\u201d (03\/08\/2003), y a que no tomaran el camino de la nulidad de esas normas, que impedir\u00eda \u201cel avance hacia la reconciliaci\u00f3n hist\u00f3rica de los argentinos, pilar para la reunificaci\u00f3n de los ideales pol\u00edticos, sociales y econ\u00f3micos de la comunidad nacional\u201d(10\/08\/2003). Al mismo tiempo reclamaba del gobierno que instrumentara \u201c<em>alternativas pol\u00edtico-sociales que permitan cerrar un cap\u00edtulo de odios y antinomias irreductibles y allanar el camino hacia la pacificaci\u00f3n de los esp\u00edritus<\/em>\u201d (10\/8\/2003), porque era su deber defender los \u201c<em>espacios de reconciliaci\u00f3n que toda sociedad necesita para superar los enfrentamientos del pasado y avanzar hacia el porvenir con un sano esp\u00edritu de fraternidad y un renovado af\u00e1n de reconstrucci\u00f3n<\/em>\u201d y \u201c<em>dejar atr\u00e1s los resabios de una etapa de dolor y de oscuras confrontaciones<\/em>\u201d (10\/08\/2003). Tambi\u00e9n exig\u00eda a los \u201c<em>referentes pol\u00edticos e intelectuales de los sombr\u00edos a\u00f1os 60 y 70<\/em>\u201d a \u201c<em>hacerse cargo de las culpas que les conciernen<\/em>\u201d y a comprometerse a \u201c<em>vivir pac\u00edficamente<\/em>\u201d sin \u201c<em>\u00e1nimos de venganza<\/em>\u201d ni \u201c<em>esp\u00edritu revanchista<\/em>\u201d (10\/08\/2003). La nulidad de las leyes fue duramente criticada: el Congreso, obrando \u201c<em>contra la l\u00f3gica m\u00e1s elemental<\/em>\u201d al anular las leyes decidi\u00f3 \u201c<em>de un plumazo, abolir el Estado de Derecho<\/em>\u201d (24\/08\/2003). El fallo de la Corte Suprema de Justicia en el caso Sim\u00f3n, que confirm\u00f3 la inconstitucionalidad de las leyes de punto final y obediencia debida, provoc\u00f3 la airada reacci\u00f3n de los editorialistas de <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong>, que exigieron que \u201c<em>se operase el cambio de la tendencia influida por la ideolog\u00eda del actual gobierno que exhibe la nueva jurisprudencia de la Corte Suprema<\/em>\u201d (08\/09\/2005). De all\u00ed en m\u00e1s las cr\u00edticas contra el proceso de Memoria, Verdad y Justicia fueron una constante, aunque como las claras evidencias de la conducta criminal de la dictadura genocida sal\u00edan a la luz cada vez con m\u00e1s fuerza, en tanto se conoc\u00edan los pormenores de los juicios, la postura del diario fue comenzar a reclamar por la \u201c<em>memoria completa<\/em>\u201d, intentando que los imputados de haber sido parte de las organizaciones guerrilleras fueran tambi\u00e9n procesados y condenados. Si hubo otra constante en las p\u00e1ginas de la Tribuna de Doctrina, fue el rechazo a cualquier posibilidad de que los civiles fueran sometidos a juicio. El 10\/09\/2006 Mariano Grondona denunciaba \u201c<em>El antifaz judicial de la venganza<\/em>\u201d donde se\u00f1alaba dos cuestiones: la primera, que \u201c<em>si el agredido no puede responder en el acto a la agresi\u00f3n de la que es objeto, es entonces cuando, desde el recuerdo insoportable de su cruel derrota, se multiplican y se extreman las im\u00e1genes que, alimentadas en el curso de una larga memoria, desembocar\u00e1n finalmente en la temida venganza<\/em>\u201d, y la segunda, que \u201c<em>cuando la venganza al fin estalla despu\u00e9s de un largo tiempo de acumulaci\u00f3n, es elaborada por los ofendidos bajo la apariencia de un reclamo de justicia\u201d<\/em>. Entonces, afirmaba que \u201c<em>Estas dos condiciones se cumplen acabadamente en la acci\u00f3n que hoy desarrollan los Montoneros, vencidos ferozmente en los a\u00f1os setenta, ahora que el caprichoso viento del poder sopla a su favor. Despu\u00e9s de treinta a\u00f1os de lamer sus heridas a veces monstruosas, los Montoneros han vuelto. Tuvieron nada menos que tres d\u00e9cadas para alentar su resentimiento<\/em>\u201d. Hab\u00eda cr\u00edticas al Poder Judicial, respecto del cual se preguntaba: \u201c<em>estos jueces a los que acuden, \u00bfse comportan por su parte como \u2018terceros imparciales\u2019?<\/em>\u201d. El meollo de la cuesti\u00f3n que buscaba presentar Grondona aparec\u00eda con total claridad pocas l\u00edneas despu\u00e9s: \u201c<em>La persecuci\u00f3n de los hombres s\u00edmbolo del proceso militar de los a\u00f1os setenta acaba de cruzar una nueva frontera al sostenerse desde los estrados judiciales que el ex ministro de Econom\u00eda Mart\u00ednez de Hoz,&nbsp; si bien no se le ha podido probar ninguna violaci\u00f3n \u2018directa\u2019 de los derechos humanos de los guerrilleros, lo mismo los ha violado de manera \u2018indirecta\u2019 por el mero hecho de haber formado parte del gobierno militar<\/em>\u201d. Ese era el problema: que los civiles fueran enjuiciados. Por cierto que para sostener su tesis Grondona ment\u00eda, como es norma en los columnistas del mitrismo. Porque a Mart\u00ednez de Hoz no se lo acusaba solamente por haber formado parte del gobierno dictatorial. Exist\u00edan claras evidencias de que desde su posici\u00f3n de poder hab\u00eda ordenado la detenci\u00f3n ilegal de un empresario, Miguel Gutheim, y de su hijo Federico, para obligarlos a cerrar una negociaci\u00f3n con empresarios de Hong Kong en la que ten\u00eda un inter\u00e9s particular, combinando de esa forma las pr\u00e1cticas del terrorismo estatal con sus propios objetivos. Grondona cerraba su defensa del jefe civil de la dictadura con m\u00e1s preguntas: \u201c<em>Los continuadores de los Montoneros, ahora en el poder, presentan ante los jueces su venganza diferida. Pero la pregunta m\u00e1s grave que hay que hacer es si esos jueces encarnan por su parte el ideal de un tercero imparcial o si, manejados por el Poder Ejecutivo, no se han convertido ellos mismos en los engranajes de una venganza que, gracias a ellos, se despliega en nombre de la justicia<\/em>\u201d. El 21\/04\/2008 una editorial de LA NACI\u00d3N se quejaba de una \u201cTenebrosa interpretaci\u00f3n hist\u00f3rica\u201d y expresaba que \u201c<em>M\u00e1s de una vez hemos se\u00f1alado que cuando la memoria y las lecciones de nuestro tr\u00e1gico pasado no son asumidas con una visi\u00f3n integral, s\u00f3lo se lograr\u00e1 retroalimentar viejos odios. Si aquella memoria es utilizada como una mera manera de obtener venganza y prolongar los conflictos, la necesaria reconciliaci\u00f3n estar\u00e1 cada vez m\u00e1s lejos<\/em>\u201d. \u00bfA qu\u00e9 ven\u00eda esa admonici\u00f3n? A que en la particular visi\u00f3n del pasqu\u00edn fundado por don Bartolo, \u201c<em>la deformaci\u00f3n de nuestro pasado y la sucesi\u00f3n de falsedades hist\u00f3ricas, sustentadas en posiciones ideologizadas, han ido mucho m\u00e1s all\u00e1 de los discursos oficiales. En escuelas y en medios de comunicaci\u00f3n se oye que el golpe militar de 1976 respondi\u00f3 a un plan de saqueo de la riqueza nacional perge\u00f1ado por malignos intereses supranacionales con la colaboraci\u00f3n de personeros locales, a los que luego se les entreg\u00f3 la conducci\u00f3n de la econom\u00eda en el gobierno militar. Seg\u00fan esa misma interpretaci\u00f3n, la imposici\u00f3n al pueblo de la dureza de ese plan de exacci\u00f3n y exclusi\u00f3n social requer\u00eda aniquilar a quienes se resistieran y \u00e9sa ser\u00eda la raz\u00f3n de las desapariciones operadas por un accionar de las fuerzas armadas<\/em>\u201d. Pasa que cada vez quedaba m\u00e1s claro que el objetivo perseguido por la dictadura en su af\u00e1n de <em>reorganizar <\/em>al pa\u00eds era retrogradarlo a las condiciones previas a las conquistas sociales del primer peronismo, privando de derechos a los trabajadores e imponiendo el sistema del r\u00e9gimen conservador, aggiornado a los nuevos vientos que soplaban desde el norte del continente. LA NACI\u00d3N pod\u00eda soportar el enjuiciamiento de jerarcas militares y de las fuerzas de seguridad, en definitiva meros peones a los que los grupos de poder recurrieron para eliminar a sus enemigos. Lo que no pod\u00eda tolerar era que se juzgaran los objetivos perseguidos por el golpe genocida y a quienes los hab\u00edan puesto en pr\u00e1ctica: \u201c<em>La persecuci\u00f3n de que est\u00e1n siendo objeto el ex ministro de Econom\u00eda Jos\u00e9 Alfredo Mart\u00ednez de Hoz y miembros de su equipo est\u00e1 enmarcada en aquellas teor\u00edas vinculadas con el presunto plan de saqueo y constituye un cap\u00edtulo m\u00e1s en la escalada de odio y divisi\u00f3n que lamentablemente est\u00e1 caracterizando nuestra vida ciudadana<\/em>\u201d. Nuevamente se acud\u00eda en defensa del jefe civil de la dictadura. Y la editorial terminaba con un llamamiento que se volv\u00eda recurrente: \u201c<em>Cuanto antes deber\u00e1 revisarse el camino para buscar la reconciliaci\u00f3n de los argentinos, con un reconocimiento sim\u00e9trico y superador de las culpas concurrentes de un pasado que, a partir de una memoria integral, deber\u00e1 quedar atr\u00e1s para construir un futuro mejor<\/em>\u201d. Lo cierto es que los juicios siguieron, pero al tocar al Ministro de Econom\u00eda dictatorial, pronto encontraron un juez que le concedi\u00f3 el arresto domiciliario, y luego las demoras en la tramitaci\u00f3n de su juicio le permitieron morir sin condena firme. El <em>punto final biol\u00f3gico<\/em>, como se lo llama en los pasillos tribunalicios. La pesadilla que signific\u00f3 para <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong> el per\u00edodo de los gobiernos kirchneristas, con el avance de los juicios por cr\u00edmenes de lesa humanidad, y el reiterado fracaso en proponer al menos que se equiparara el fiel de la balanza enjuiciando a los presuntos <em>terroristas subversivos<\/em>, pareci\u00f3 tocar a su fin con las elecciones de noviembre de 2015 y el triunfo del fan\u00e1tico de Netflix. Al d\u00eda siguiente de la victoria macrista, el 23\/11\/2015, la editorial de <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong> proclamaba: \u201c<em>No m\u00e1s venganza<\/em>\u201d. Y de movida nom\u00e1s, sosten\u00eda que \u201c<em>La elecci\u00f3n de un nuevo gobierno es momento propicio para terminar con las mentiras sobre los a\u00f1os 70 y las actuales violaciones de los derechos humanos<\/em>\u201d. Como cada vez que se elige un nuevo gobierno, el diario de los Mitre-Saguier enunciaba su programa. Empezaba diciendo que \u201c<em>Un d\u00eda despu\u00e9s de que la ciudadan\u00eda votara un nuevo gobierno, las ansias de venganza deben quedar sepultadas de una vez para siempre. Los tr\u00e1gicos hechos de la d\u00e9cada del setenta han sido tamizados por la izquierda ideol\u00f3gicamente comprometida con los grupos terroristas que asesinaron aqu\u00ed con armas, bombas e integraci\u00f3n celular<\/em>\u201d. La condena a la izquierda y la definici\u00f3n de terroristas para todos aquellos que se opusieron a la dictadura son cl\u00e1sicos de la literatura del neomitrismo. La visi\u00f3n del diario, a veces matizada, se expon\u00eda crudamente ante la posibilidad que un nuevo gobierno de signo ideol\u00f3gico similar pudiera imprimir un nuevo rumbo en los procesos todav\u00eda en curso. Por eso, marcaban que durante los gobiernos kirchneristas \u201c<em>Se ocult\u00f3 as\u00ed lo que ya no puede taparse por m\u00e1s tiempo a la compresi\u00f3n de una sociedad cuya composici\u00f3n por edad ha ido cambiando en los \u00faltimos cuarenta a\u00f1os. A la sociedad argentina de los a\u00f1os setenta no era necesario explicarle que el aberrante terrorismo de Estado sucedi\u00f3 al p\u00e1nico social provocado por las matanzas indiscriminadas perpetradas por grupos entrenados para una guerra sucia<\/em>\u201d. Sosten\u00eda el editorial que \u201c<em>Ha llegado la hora de poner las cosas en su lugar. Debatir que quienes sembraron la anarqu\u00eda en el pa\u00eds y destruyeron vidas y bienes no pueden gozar por m\u00e1s tiempo de un reconocimiento hist\u00f3rico<\/em>\u201d. Planteaba que hab\u00eda cuestiones urgentes, como: \u201c<em>el vergonzoso padecimiento de condenados, procesados e incluso de sospechosos de la comisi\u00f3n de delitos cometidos durante los a\u00f1os de la represi\u00f3n subversiva y que se hallan en c\u00e1rceles a pesar de su ancianidad. Son a estas alturas m\u00e1s de trescientos los detenidos por algunas de aquellas razones que han muerto en prisi\u00f3n, y esto constituye una verdadera verg\u00fcenza nacional<\/em>\u201d. El reclamo por la libertad de los genocidas esconde una norma clara que se aplica en el derecho internacional, cuando se trata de juzgar cr\u00edmenes de lesa humanidad, y que significa simplemente que en esos casos es de aplicaci\u00f3n la detenci\u00f3n efectiva, no importa la edad del acusado. Con todas las garant\u00edas y atenciones que deben prestarse a todos los detenidos, no importa de qu\u00e9 cr\u00edmenes se les acuse. Pero en prisi\u00f3n efectiva. El ejemplo de Rudolf Hess, el jerarca nazi que purg\u00f3 su condena a prisi\u00f3n perpetua en la c\u00e1rcel de Spandau, que luego de su muerte fue clausurada, es la muestra de c\u00f3mo se procede en estos casos. Aunque a <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong> no le guste. Tambi\u00e9n se arremet\u00eda contra los medios de comunicaci\u00f3n y el sistema educativo: \u201c<em>La cultura de la venganza ha sido predicada en medios de difusi\u00f3n del Estado y en las escuelas habituadas a seguir las pautas hist\u00f3ricas nada confiables del kirchnerismo<\/em>\u201d. Por si acaso, advert\u00edan que \u201c<em>El palabrer\u00edo de sujetos que han sido responsables de haber incendiado al pa\u00eds en los a\u00f1os setenta convencidos de que las armas de fuego y los explosivos, con sus secuelas de muerte y dolor, eran la v\u00eda de acceso a una sociedad mejor, no puede intimidar a los pol\u00edticos responsables, ni a los jueces compenetrados de su misi\u00f3n, de actuar en consonancia con la verdad hist\u00f3rica y los principios b\u00e1sicos del derecho penal<\/em>\u201d. El macrismo intent\u00f3 llevar a cabo el programa propuesto. Impuls\u00f3 liberaciones, design\u00f3 jueces permeables a esas posiciones, desarticul\u00f3 los programas que desde distintos \u00f3rganos estatales impulsaban las pol\u00edticas p\u00fablicas de derechos humanos que se aplicaron durante los doce a\u00f1os de gobiernos populares, y lleg\u00f3 a celebrar el denigrante fallo que pretendi\u00f3 aplicar a los criminales de lesa humanidad el beneficio del <em>2&#215;1<\/em> en el c\u00f3mputo del cumplimiento de sus condenas, fallo que llevaba la impronta de los jueces de la Corte que Macri design\u00f3 por decreto, aunque despu\u00e9s tuviera que retroceder y pedir el aval del Senado. Pero ocurri\u00f3 que tama\u00f1o desprop\u00f3sito concit\u00f3 el m\u00e1s formidable repudio popular y el Congreso r\u00e1pidamente rechaz\u00f3 cualquier posible aplicaci\u00f3n del desprop\u00f3sito pensado por Rosatti y Rosenkrantz. La Tribuna de Doctrina tuvo que resignarse a seguir criticando los supuestos agravios injustos que sufr\u00edan algunos de sus prohombres que purgaban condena. El 25\/07\/2017 proclamaba a \u201cJaime Smart, v\u00edctima de la justicia militante\u201d. Smart integr\u00f3 la ilegal C\u00e1mara Federal en lo Penal que la dictadura de 1971 cre\u00f3 para perseguir a los opositores pol\u00edticos, y fue luego el ministro de gobierno de la provincia de Buenos Aires durante la gesti\u00f3n de Ib\u00e9rico Saint Jean, aquel general que en mayo de 1977 prometi\u00f3 \u201c<em>Primero mataremos a todos los subversivos, luego mataremos a sus colaboradores, despu\u00e9s a sus simpatizantes, enseguida a aquellos que permanecen indiferentes y, finalmente, mataremos a los t\u00edmidos<\/em>\u201d. Y fue un engranaje esencial en las detenciones y torturas sufridas por los miembros del grupo Graiver y por Jacobo Timermann, pero para LA NACI\u00d3N quienes lo conocen \u201c<em>saben de sus elevadas cualidades morales y de su dignidad y entereza para enfrentar una tan prolongada como injusta prisi\u00f3n pol\u00edtica<\/em>\u201d. Smart fue condenado a prisi\u00f3n perpetua en 2012, por el Tribunal Oral Federal n\u00famero 1 de La Plata, que lo sentenci\u00f3 por los cr\u00edmenes cometidos en el llamado Circuito Camps, integrado por una serie de Centros Clandestinos de Detenci\u00f3n y Exterminio ubicados en el territorio bonaerense. La C\u00e1mara Federal de Casaci\u00f3n se tom\u00f3 ocho a\u00f1os para confirmar la condena, y la Corte todav\u00eda tiene el caso a estudio. Lo que m\u00e1s ofende a la Tribuna de Doctrina es que \u201c<em>Las m\u00e1s de doce causas penales concentradas en la persona de Smart parecer\u00edan querer dar fundamento a la intencionada calificaci\u00f3n de \u201cc\u00edvico-militar\u201d que la reciente ley de la provincia de Buenos Aires obliga a aplicar al golpe del 24 de marzo de 1976 y al gobierno militar<\/em>\u201d. Otra vez, la defensa de los civiles.&nbsp; Por todos esos ejemplos, no resulta extra\u00f1o que en las p\u00e1ginas del diario de don Bartolo, generalmente en la secci\u00f3n necrol\u00f3gica, abunden los reconocimientos a los genocidas, y que cuando alguno de ellos fallece en prisi\u00f3n, se lo proclame \u201c<em>v\u00edctima del odio montonero<\/em>\u201d. LA NACI\u00d3N se ha negado pertinazmente a reconocer lo que es claro: el car\u00e1cter de v\u00edctimas y victimarios que separa a las partes de los juicios por cr\u00edmenes de lesa humanidad. Por eso se sigue quejando de que los tribunales, hasta ahora en forma pac\u00edfica pese a las distintas extracciones de los jueces que los integran, hayan establecido \u201c<em>que los delitos cometidos por las fuerzas estatales en los enfrentamientos armados de los a\u00f1os 70 resultan de lesa humanidad y, por lo tanto, imprescriptibles e imperdonables\u201d <\/em>(\u201c<em>Una denuncia que clama por justicia<\/em>\u201d, editorial del 10\/11\/2021)<em>. <\/em>Y reclama con mayor \u00e9nfasis porque \u201c<em>Mientras tanto, los l\u00edderes e integrantes de organizaciones terroristas guerrilleras no solo no han sido juzgados por sus asesinatos, secuestros extorsivos, tomas y atentados con luctuosos saldos de miles de muertos, heridos y mutilados, sino que han sido indemnizados generosamente como supuestas v\u00edctimas, homenajeados con monumentos p\u00fablicos y obsequiados con importantes cargos en distintas administraciones gubernamentales<\/em>\u201d. El pasqu\u00edn insiste en sus viejas pr\u00e9dicas: \u201c<em>Tanto los delitos cometidos por los agentes de las fuerzas estatales como por los miembros de los grupos terroristas guerrilleros en los enfrentamientos armados de los a\u00f1os 70 fueron amnistiados por las leyes de punto final y obediencia debida sancionadas durante el mandato del presidente Alfons\u00edn. M\u00e1s tarde, los integrantes de las juntas militares y los cabecillas de las organizaciones terroristas \u2013que no hab\u00edan sido alcanzados por aquellas normas\u2013 recibieron el indulto del presidente Menem<\/em>\u201d. Lo \u00fanico nuevo es el reconocimiento que aquellas leyes, anuladas por el Congreso y declaradas inconstitucionales por la Corte Suprema, como tambi\u00e9n lo fueron los decretos de indulto, constituyeron normas de amnist\u00eda. Cosa que, como es sabido, no es de aplicaci\u00f3n para los cr\u00edmenes de lesa humanidad. La Convenci\u00f3n aplicable, en virtud de lo dispuesto por la ley 25.778 conforme lo establecido por el art\u00edculo 75 inciso 22 de nuestra ley fundamental, goza de jerarqu\u00eda constitucional. Si a <strong><em>LA NACI\u00d3N<\/em><\/strong> no le gusta, que impulse una reforma de la Constituci\u00f3n. Mientras tanto, su pr\u00e9dica, aunque no se atreva a ser lo directa y enf\u00e1tica que es la apolog\u00eda de Zimmermann, tambi\u00e9n es la <em>alabanza, defensa o justificaci\u00f3n<\/em> de los cr\u00edmenes de lesa humanidad y de quienes los cometieron. La apolog\u00eda del terror.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La apolog\u00eda, seg\u00fan el Diccionario de la Real Academia Espa\u00f1ola, es el \u201cDiscurso de palabra&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[17],"tags":[],"class_list":["post-457","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-contra-mitre"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=457"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":459,"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/457\/revisions\/459"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/luisalen.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}