Soneto a Eduardo Luis Duhalde
Para nombrar tu nombre tengo el nombre
el nombre de la humana desmesura
que hasta hoy designa la dignidad del hombre
Y hasta puedo lanzarme a la aventura
de asignarle apellido a tus batallas
la pluma pudo más que la metralla
sin perder nunca el halo de ternura
La voz que a la mentira le responde
es otra vez tu voz firme y profunda
la que nos dice el cuándo, el cómo y dónde
Como el Cid que vence incluso desde muerto
tu ausencia es la presencia más fecunda
y el viejo capitán lleva a buen puerto
(3 de abril de 2013)
